Precauciones antes de firmar un contrato de alquiler
Cuando firmamos un contrato de alquiler, no siempre somos conscientes de que, al hacerlo, nos estamos obligando a cumplir las cláusulas recogidas en el mismo. Firmamos sin apenas leerlo o quizá después de haberle echado un vistazo por encima y en muchas ocasiones no nos enteramos realmente de lo que hemos firmado hasta que tenemos un conflicto con el propietario, momento en que el contrato se puede volver contra nosotros si no hemos tenido determinadas precauciones antes de firmarlo.

Leerlo íntegramente es la primera y la más obvia, pidiendo aclaración sobre las cláusulas que no comprendamos o con las que no estemos de acuerdo. Si éste es el caso, pediremos al propietario que las modifique de forma que en un futuro no nos veamos perjudicados por ellas. Si el propietario no se aviene a cambiarlas, lo mejor es buscar otra vivienda.

También debemos asegurarnos de firmar todas las hojas. Aunque en principio no veamos mucho sentido a esta práctica, de ese modo evitamos que el propietario pueda incluir después en el contrato cláusulas diferentes a las que nosotros hemos aceptado. Aunque no dudemos de la buena fe del propietario, conviene siempre tomar todas las precauciones posibles porque, como hemos dicho más arriba, una vez firmado, nos veremos obligados a cumplirlo.

Revisar el estado de los electrodomésticos y demás enseres de la casa también es un trámite imprescindible, sobre todo si en el contrato se recoge que las reparaciones de los mismos corren por nuestra cuenta. Determinar la antigüedad de los electrodomésticos y el estado de los mismos, así como hacer un inventario exhaustivo del mobiliario y objetos del piso si lo alquilamos amueblado nos va a evitar muchos dolores de cabeza en el futuro.

Finalmente, es imprescindible que la forma y periodicidad del pago aparezcan en el contrato, y nunca acordarlo de forma verbal, al igual que cualquier otro pago en concepto de aval o fianza que acordemos con el propietario.