Presión fiscal y esfuerzo fiscal
Cuando el Gobierno se refiere a los impuestos que pagamos los ciudadanos, indica que la presión fiscal es menor en España que en el resto de la Unión Europea. Y esto es así porque la presión fiscal es una cifra que se obtiene dividiendo la recaudación tributaria que percibe el estado entre el Producto Interior Bruto (PIB). De esto se desprende que la presión fiscal que soporta un ciudadano depende más de cómo se desarrolle la actividad económica de un país y menos de la posible subida o bajada de impuestos.

Sin embargo, cuando se trata de impuestos, además de la presión fiscal existe otro concepto que afecta directamente a los ciudadanos, que es el esfuerzo fiscal. Este valor determina el peso que representa la presión fiscal que soporta cada ciudadano sobre su renta per cápita, es decir, el salario que percibe el ciudadano, y de este modo se obtiene una imagen mucho más fiel del peso real que supone la carga impositiva para cada ciudadano.

Si al compararnos con la Unión Europea lo hacemos desde el punto de vista del esfuerzo fiscal y no de la presión fiscal, nos daremos cuenta que, aunque la presión fiscal es menor, el esfuerzo fiscal que realizamos los ciudadanos españoles en comparación con nuestros vecinos europeos es mucho mayor, ya que el salario medio que se percibe en España está muy por debajo de aquel que se percibe en otros países de la Unión Europea; en el ámbito europeo nuestros vecinos cobran una media de 34.000 euros brutos al año, mientras que en España, el salario medio que cobramos está en torno a los 22.000 euros brutos anuales.

Basta con hacer una sencilla opinión matemática para darnos cuenta de que, teniendo esto en cuenta, España es un país donde sus ciudadanos soportan un esfuerzo fiscal que se sitúa entre los más altos de la euro zona, si exceptuamos a Italia y Portugal.