Qué hacer si nos equivocamos en la declaración de la Renta
Puede ocurrir que, tras presentar la declaración del Impuesto sobre la Renta, nos demos cuenta de que hemos olvidado incluir algún ingreso o deducción o algún dato que hemos consignado en la misma no es correcto. Ante este hecho no debemos entrar en pánico pensando que nos espera una inspección de Hacienda cuando se den cuenta de este hecho, porque podemos subsanarlo bien presentando una declaración complementaria o una sustitutiva, según sea la rectificación que debemos hacer. Ambas las podemos hacer mediante el mismo programa Padre que hemos utilizado para realizar la primera declaración.

Las declaraciones complementarias sirven para completar o modificar la primera que hemos presentado si hemos cometido un error en la misma. La deberemos presentar siempre que este error suponga que la Agencia Tributaria va a recaudar menos de lo que debería o si tenemos derecho a una devolución de un importe menor de la que aparecía en la primera declaración.

Si se da el caso contrario, si debemos pagar menos, deberemos solicitar a Hacienda que nos haga una rectificación de la autoliquidación que hemos presentado con anterioridad. En una declaración complementaria sólo deberemos consignar los datos que queremos incluir en nuestra declaración.

La sustitutiva, por el contrario, sirve para reemplazar la primera que hemos presentado, por algún motivo que no sea un error o la falta de algunos datos, y suele usarse para corregir cantidades, datos, o quitar perceptores. En este caso, deberemos consignar el número de referencia de la declaración que hemos realizado en primer lugar, para que Hacienda la anule y no tengamos problemas. En este caso deberemos introducir todos los datos, tanto los de la primera declaración como los nuevos para que la declaración sea completa y quede correcta.