Qué son los intermediarios financieros
En la mayoría de las operaciones que realizamos los particulares en el mercado no podemos actuar de forma directa, sino que necesitamos la intervención de los denominados intermediarios financieros, que son quienes median en las distintas operaciones que realizan quienes participan en los mercados bursátiles.

Para que puedan ser considerados intermediarios financieros es necesario que se den dos requisitos: por una parte, su función es la de invertir los fondos de los inversores en los mercados, pero también es necesario que esta actividad constituya el eje principal alrededor del cual gira toda su actividad, de forma que siempre estén disponibles para recibir los fondos que los inversores desean colocar en el mercado.

Los intermediarios financieros se clasifican en diferentes grupos, según las directrices de la Unión Europea:

– Instituciones de depósito: En este grupo se incluyen los bancos, cajas de ahorro, fondos de pensiones o mutualidades.

– Instituciones contractuales: Aquí se engloban las compañías de seguros y los fondos de pensiones.

– Instituciones de Inversión Colectiva: A este pertenecen entidades como sociedades, bancos hipotecarios, así como los fondos de inversión.

La función principal de los intermediarios financieros es mediar entre la oferta y la demanda del capital, poniendo en contacto a quienes tienen excedentes de dinero, es decir, los ahorradores que pretenden invertir y con aquellos que necesitan ese capital para realizar inversiones, principalmente empresas. De este modo transforman lo que se conoce como pasivos financieros (el dinero ahorrado) en activos financieros (el dinero que la empresa necesita y que sirve para financiar esos proyectos para los cuales necesita el capital).

Estos intermediarios están tutelados por tres instituciones que son el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la Dirección General de Seguros. Cada una de ellas controla un grupo de intermediarios según sus actividades.