Régimen económico del matrimonio
Cuando nos casamos, no sólo estamos uniendo nuestra vida a la otra persona en el plano espiritual y del día a día, sino que también estamos creando una sociedad que se rige por sus propias normas en el aspecto económico, denominado el régimen económico matrimonial.

Podemos elegir el régimen aplicable a nuestro matrimonio por capitulaciones matrimoniales realizadas antes o después de casarnos. Los diferentes regímenes que existen son:

– Régimen de gananciales: En él se establece un fondo económico común formado por los bienes adquiridos después del matrimonio. Es propiedad de ambos cónyuges, se administras conjuntamente y ambos harán frente a todas las cargas familiares. Para vender los bienes es necesario el acuerdo de ambos cónyuges. Fuera de este régimen quedan los bienes privatios, que son los que cada uno tenía antes del matrimonio y los adquiridos por herencias o donaciones.

– Régimen de separación de bienes: Cada cónyuge mantiene la plena propiedad y libre disposición y administración de los bienes que tenía de soltero y también de los que adquiere una vez casado. Si ambos cónyuges adquieren un bien conjuntamente, cada uno puede vender su parte sin el consentimiento del otro. Eso sí, existen la obligación de sufragar los gastos familiares según su capacidad económica, por lo que si un cónyuge trabaja y el otro no, el primero se debe hacer cargo económicamente del otro.

– Régimen de participación: Los cónyuges tienen autonomía en lo económico pero también comparten resultados de la economía familiar. Este régimen es el menos utilizado en la práctica.

En la mayoría del territorio español, en aquellos casos en los que los cónyuges no pacten régimen económico matrimonial alguno mediante el proceso descrito se aplicará el régimen de gananciales.