Salarios vinculados a la productividad
En España, en virtud de los convenios colectivos celebrados entre los empresarios y los trabajadores, estos últimos cuentan en sus contratos con una cláusula que hace que cada año sus salarios crezcan automáticamente en la misma proporción en la que lo hace la inflación. Sin embargo, la visita de la canciller alemana Ángela Merkel, en la que ha instado a que los salarios dejen de vincularse a la inflación y lo hagan a la productividad ha puesto en la calle un debate que ya iniciara en su día, con menor repercusión, el Gobernador del Banco de España.

En principio, vincular los salarios a la productividad supondría una pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, ya que su salario estaría vinculado a los resultados de la empresa, independientemente del tanto por ciento que subiera el Índice de Precios al Consumo (IPC) cada año.

Por ello, y para intentar que la oferta resulte más atractiva, algunas voces, entre ellas la del ministro de Trabajo Valeriano Gómez han sugerido una solución mixta, en la que los salarios estén vinculados a ambos aspectos.

De este modo se llegaría a una solución alternativa que, por una parte, permitiría a los trabajadores no perder poder adquisitivo y por otra que el desarrollo de la empresa, si es positivo o negativo, se viera reflejado en los salarios de los trabajadores. Esto supondría crear una nueva retribución variable en el salario que correspondería a la productividad mientras que continuaría existiendo la parte vinculada al incremento del IPC.

En Europa, cada país tiene prácticamente un modelo distinto en cuanto a retribución salarial se refiere. En Francia e Italia los sueldos también están vinculados a la inflación, mientras que en Inglaterra cada empresa los negocia de forma individual según sus resultados.

Sea cual sea el modelo adoptado, es indudable que va a suponer muchos cambios en la negociación salarial tal y como la conocemos hasta ahora y en la mentalidad de los trabajadores.