Tarjetas bancarias prepago
Es indudable que las tarjetas, tanto de crédito como de débito, nos facilitan la vida diaria. El problema es que, cuando las utilizamos para comprar, no siempre somos conscientes de lo que estamos gastando, ya que desde el punto de vista psicológico el gasto parece “menos gasto” cuando no vemos cómo el dinero o las monedas cambian de mano. Por ello, a final de mes, nos podemos llevar un susto cuando nos lleguen los recibos, o incluso podemos ver desequilibrado nuestro presupuesto si nos llegan gastos de los que ya no nos acordamos por haberlos aplazado meses atrás.

Una solución para esto es utilizar siempre el dinero, pero no siempre resulta posible. Otra, más cómoda y efectiva es utilizar las tarjetas prepago que los bancos ponen a nuestra disposición.

Estas tarjetas funcionan como las de los móviles, de forma que nosotros las cargamos con el dinero que queremos gastar, por ejemplo el que hayamos presupuestado para salir de compras una tarde y no podremos gastar más de esa cantidad, con lo que podemos cumplir nuestro presupuesto sin prescindir de las tarjetas.

También son una opción muy ventajosa a la hora de comprar por Internet, ya que si fuéramos víctimas de un fraude, sólo nos podrían robar el dinero cargado en la tarjeta, sin posibilidad de acceder a nuestra cuenta corriente.

Estas tarjetas se presentan en dos modalidades. Una, que permite recargar la tarjeta tantas veces como queremos y otra que son las tarjetas de usar y tirar y que sólo se utilizan para una compra.

Estas tarjetas están emitidas por las mismas compañías que el resto de tarjetas, como Visa o MasterCard, por lo que suelen ser aceptadas en todos los establecimientos. Además, no suelen llevar comisiones, a diferencia de otras tarjetas, lo que las convierte en un producto aún más atractivo.